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Entrevista a Gustavo Wilches Chaux, fundador de la Red de Estudios Sociales sobre Desastres en América Latina La mejor prevención para los desastres es aprender a convivir con la naturaleza"
Gustavo Wilches Chaux es uno de los fundadores de la organización La Red, una entidad que nació con el fin de extender sus hilos por todo el mundo para mejorar la comunicación y prevención de los efectos de los fenómenos naturales. Aquello que muchas veces recibe el nombre de desastres, y que, según este profesor colombiano, son la evidencia de la existencia de “goteras en nuestra relación con la naturaleza”. Wilchex estuvo en la Exposición Internacional de Zaragoza con motivo de la celebración en el pabellón de Iniciativas Ciudadanas (El Faro) de una semana de conferencias organizadas por Acción contra el Hambre y Manos Unidas bajo el título “Desastres anunciados”
- Siguiendo el título de este ciclo, ¿cuáles son los “síntomas” con los que nos avisan estos fenómenos? - Se puede comprobar que la mayoría de los desastres son recurrentes y que no eran inesperados. Esto demuestra que hay un problema de comunicación, o de incomunicación; sufrimos una amnesia colectiva que hace que se nos olvide. Debemos recuperar nuestra memoria. La naturaleza se está quejando y el problema es que no sabemos oírla. - Usted es uno de los fundadores de La Red de Estudios Sociales sobre Desastres en América Latina, ¿con qué finalidad nade esta entidad? - A principios de los 90 nace esta organización que es una red en todo el sentido de la palabra y que es la primera en generar un análisis desde el Sur. En estos momentos hay una gran bibliografía procedente del Norte en la que se tiende a mirar lo ocurrido siempre desde la óptica del desastre como centro de los acontecimientos. Ahora comenzamos a analizar lo que pasa antes, durante y después. Lo podemos explicar con un ejemplo sencillo, cuando alguien hace planes de pareja, no piensa en la viudez. Un pensamiento centrado en el desastre o en el naufragio no explica porque cada vez hay menos naufragios y, a la vez, más náufragos. - El tema de esta Exposición Internacional es el Agua y el Desarrollo Sostenible, ¿es este elemento el que puede provocar mayores daños si no aprendemos a gestionarla bien?
- Tenemos que recordar que no son desastres, son fenómenos naturales que cuando el techo está lleno de goteras generan efectos desastrosos. Es importante que no se confunda el fenómeno de la naturaleza con el desastre; éste se produce cuando no tomamos las medidas necesarias para convivir con la naturaleza. - América Latina es una de las zonas del planeta en las que actualmente se suceden inundaciones, erupciones de volcanes, huracanes. ¿Cree que desde los gobiernos se trabaja lo suficiente para minimizar los efectos? - En las últimas décadas ha habido avances en los sistemas nacionales de gestión de riesgos y en la predicción de los efectos, pero seguimos teniendo brechas entre lo regulado por las leyes y la realidad. La comunicación no es una tarea auxiliar, es la esencia misma y en muchos casos los problemas surgen por la incomunicación entre los actores. En EEUU cuando se sufrió el huracán Katrina convivían científicos que conocían el comportamiento de los huracanes con políticos que sabían cómo se había diseñado la ciudad. Si hubiese existido una comunicación más fluida entre ellos se hubiesen evitado los graves efectos. Es necesario que entre políticos y científicos se teja una red que proteja a la sociedad de los balonazos. - Los medios de comunicación pueden ejercer un papel importante como altavoz para lanzar mensajes a la población, y así se ha hecho a través de radio novelas o telenovelas que se han emitido durante años. ¿Cree que la formación y el tratamiento por parte de los periodistas es el adecuado? - Hay mucha confusión en algunos profesionales a la hora de informar sobre los efectos de un fenómeno, pero cada vez son más los que hacen un trabajo de análisis desde antes, aprovechando su experiencia para cubrir los hechos adecuadamente.En el fondo muchas veces se trata de la capacidad de vender que tenga un profesional y se tiende a pensar que las buenas noticias no son tan vendibles como las malas. ¿Cómo hacer entonces que la gestión de riesgos sea noticia si ésta se traduce en que no hay daños? El problema es que sólo se valora la gestión de riesgo cuando fracasa, pero su importancia se refleja en que todos los días los hombres hacemos intuitivamente actos que nos sirven para evitar enfrentarnos a riesgos cotidianos. Igualmente importante es el trabajo en las escuelas. En Sri Lanka una niña salvó a sus padres y a más gente porque al ver que el mar se alejaba de la costa recordó que su profesora le había contado que éste es el paso previo de un tsunami. La niña convenció a sus padres y entre todos advirtieron a algunas de las personas que estaban con ellos y pudieron salvarse. Su profesor no era un gestor de riesgos, era un buen profesor. Al enseñar no sólo hay que tener en cuenta lo que reflejan los libros, sino también lo que ocurre en la vida real para poder interpretar la naturaleza. Muchas veces no se trata de introducir nuevas materias, sino de lograr que éstas tengan una aplicación práctica. - ¿Cree que llegará pronto el momento en el que el hombre sepa interpretar los mensajes de la naturaleza y sea capaz de anticiparse a estos fenómenos? - En lugar de temer los desastres, tenemos que aprender de los animales a convivir con todo lo que puede ser una amenaza para nosotros en la naturaleza y así los riesgos serán relativos. |