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Mesa negociadora de la central eléctrica de Itaipú es el primer desafío internacional del nuevo presidente de Paraguay El tema de la energía, su precio y su consumo es uno de los más discutidos hoy en día. No sólo por los gastos que genera o su impacto ecológico, sino más bien por la ventaja productiva que significa para quiénes la tienen en abundancia o a un coste más bajo. Aunque la cuestión energética sea más tratada en foros que se refieren a los países desarrollados, países en vías de desarrollo como China o Brasil, también están en la lista de preocupaciones de la Agencia Internacional de Energía.
El caso de Brasil pasa en este momento por una posible reestructuración en términos de electricidad. Gran consumidor de energía eléctrica, el país sudamericano tiene aún un tema por resolver con su vecino Paraguay por la cuestión de la hidroeléctrica de Itaipú, localizada en la frontera que los dos países comparten y explotada por una empresa binacional. El último 29 de septiembre se inició la mesa negociadora entre el gigante latinoamericano y el país guaraní sobre la energía producida por la planta. Paraguay reclama a Brasil el poder usar más libremente lo que al país le sobra: sus recursos naturales. Junto a Uruguay, el noreste argentino y el centro-sur de Brasil, Paraguay se posiciona sobre el Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua dulce más grandes del mundo, con 1.195.000 kilómetros cuadrados. Aunque la mayor parte del acuífero esté bajo suelo brasileño (70%), el río de la región con el mejor potencial hidroeléctrico es el Paraná, que nace en Brasil, delimita la frontera de este país con Paraguay, se extiende por la frontera entre Paraguay y Argentina, entra en territorio argentino y finalmente desagua en el río de la Plata. Pero quien consume la mayor parte de la energía producida por la central es Brasil. El mejor aprovechamiento de los recursos hídricos del país fue una de las banderas electorales que lanzó el entonces candidato Fernando Lugo en su carrera hacia la presidencia. En opinión del ex obispo, para lograr este objetivo es fundamental que Brasil pague más por la energía que produce la central hidroeléctrica binacional que Paraguay comparte con este país: Itaipú. Por eso empiezan las negociaciones.  Mesa de negociación
La mesa negociadora tiene lugar en la zona de la hidroeléctrica, contemplada como territorio neutro, y su eje central son las reivindicaciones planteadas por Paraguay sobre condiciones de explotación de la hidroeléctrica. Por el tratado de creación de la central eléctrica, Brasil y Paraguay acuerdan dividir en partes equitativas. Itaipú genera anualmente un promedio de 90 millones de megavatios/hora, aunque en condiciones favorables del río Paraná – época de más lluvias y un menor consumo de Brasil -, podría llegar a producir 95 millones de megavatios/hora, con lo que se superaría ese récord alcanzado en 2000. Dado que Paraguay no consume toda la energía que le corresponde puede vender esa proporción al otro socio, Brasil, estando obligado a hacerlo bajo una política de favorecer económicamente al comprador. El Tratado de Itaipú prevé la venta de la energía que no utiliza Paraguay a precio de costo como vía para que este país salde su deuda con Brasil. La fecha oficial – y hasta ahora, la única segura- para la renegociación del texto es 2023, fecha en la que se calculan superados enteramente los débitos paraguayos. Las voces favorables a los brasileños sustentan que Brasil se responsabilizó de casi toda la inversión en la construcción de la hidroeléctrica. Según las reglas, este país pondría todo el capital necesario para la obra y Paraguay pagaría más tarde con la cesión de energía para Brasil. El presidente Fernando Lugo ha logrado hacer que Brasil se siente en la mesa negociadora, pero ahora tiene el desafío de confirmar la gran expectativa creada en torno de su candidatura y de definir su política externa: ponerse al lado del bloque "light" de la nueva izquierda latinoamericana – con nombres como el de la chilena Michele Bachelet a la cabeza - , emprendiendo una fatigante negociación con Brasil sobre el tema de Itaipú, o en el más radical – que tiene a Evo Morales y a Hugo Chávez como mayores representantes -, buscando una ruptura más fuerte. La mayor dificultad de la negociación diplomática va a ser justamente la expectativa creada entre los votantes del recién elegido presidente de Paraguay – las elecciones fueron en abril y Lugo juró el cargo en agosto. Cuanto más se tarde en llegar a un acuerdo y más concesiones haga Paraguay mayor será la presión popular. Por otro lado, a Paraguay le faltan medios para optar por la ruptura. Al contrario que Bolivia, cuyo gas está dentro de su territorio, los recursos naturales de Paraguay se encuentran en la frontera y son explotados por empresas binacionales. Aunque decidieran vender la energía que producen en Itaipú a otro país, los paraguayos no tendrían líneas de transmisión y tampoco medios económicos para construirlas. Con el escenario que se vislumbra a partir de octubre de 2008 y por el comportamiento que tuvo Brasil cuando Bolivia nacionalizó sus recursos naturales- incluidos los explotados por la empresa brasileña Petrobrás- dando la razón a los reclamos bolivianos, lo más probable es que el gobierno de Lula ceda a las reivindicaciones de Paraguay. Pero no totalmente.
Brasilia ya ha señalado que contribuirá para que los paraguayos puedan aprovechar una cantidad mayor de lo que produce Itaipú y es posible que acepte pagar un poco más que el precio de coste por la energía. Sin embargo, el gobierno de Brasil ya ha sido firme en su discurso de mantener el Tratado de Itaipú como está y no pagar el precio de mercado que exige Paraguay. La primera reunión de la mesa negociadora ha sido considerada un éxito por los paraguayos, que declararon que Brasil accedió a discutir los tres puntos más importantes propuestos: a) la libre disponibilidad de la energía paraguaya para comercializarla en otros mercados que ofrezcan mejores precios; b) precio justo (mejor compensación) por la energía paraguaya cedida al Brasil; y c) revisión del saldo del pasivo de Itaipú a la luz del Tratado. Además de mejores condiciones financieras del pasivo restante. Las probables concesiones de Brasil pueden suponer una victoria o derrota para Lugo, que inicia su gobierno intentando llevar a la práctica una de sus promesas electorales. Pero el saldo que eso va representar en su imagen política va a depender también de su actuación en otros temas importantes de la campaña. |