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"Parte de la curación está en la voluntad de sanar" Lucio Anneo Séneca 
Después de años de silencio, Camboya comienza a hablar de nuevo y cuenta al mundo cuál fue su realidad y cómo aplica las soluciones necesarias para que no se vuelva a repetir. Entre estas soluciones se encuentran, un ambicioso proyecto de Reconciliación de CARERE (proyecto de PNUD): la enseñanza del genocidio en los institutos de Camboya, o la distribución de material didáctico sobre el Régimen de Pol Pot (1975-79) durante el juicio que se lleva a cabo a sus dirigentes. Todo se pone en marcha con el fin ayudar al pueblo camboyano a enfrentarse con el miedo del pasado y con sus verdugos y así poder vivir finalmente en paz.
A mediados de los años 70, Camboya sufría el mayor genocidio [1] ocurrido en su historia bajo la dictadura de los Khmer Rojos. Más de un millón de personas fueron exterminadas en escuelas transformadas en campos de concentración. Algunas de las razones: llevar gafas, haber trabajado antes de 1975 o hablar una lengua extranjera. Tal y como relata el periodista francés Jean Lacouture, columnista de Le Nouvel Observateur y experto en asuntos internacionales: "Inmediatamente después de la toma de Pnom Penh (capital de Camboya), bajo la conducción de ex guerrilleros, muchos de ellos niños y adolescentes, ávidos de venganza y preocupados por eliminar todos los obstáculos que les impidieran gobernar totalitariamente. Millones de personas fueron lanzadas a los campos, atravesando rutas sembradas de explosivos. En los arrozales y demás sembríos, la forma de imponer la disciplina fue draconiana: 10 horas de faena; arroz y caldo como alimento; y muerte a los detractores del partido o del nuevo sistema". Mucha de la población huyó a países como Tailandia o Francia, pero aquellos que se quedaron continúan buscando soluciones para salir adelante y mejorar una realidad social escondida, de la que nadie habla, y que muchos jóvenes camboyanos actualmente desconocen. La puesta en marcha de soluciones comienza con el juicio a los verdugos y dirigentes de las prisiones por Crímenes contra la Humanidad. Mucho esfuerzo y el apoyo de la Comunidad Internacional, han logrado que se establezca un Tribunal en Camboya para que la sociedad pueda tener justicia, comprender y sobre todo perdonar. En palabras de William Smith, uno de los fiscales que ha trabajado en la recopilación de testimonios sobre el genocidio, “Es un día muy importante para los tribunales. Por primera vez alguien va a tener que rendir cuentas por las atrocidades cometidas por los Khmer Rojos”. Heather Ryan, observadora de la Iniciativa Abierta para la Justicia Social en el tribunal recalca la importancia sobre la implicación del pueblo camboyano en este juicio. Ryan comenta “Este tribunal no tendrá éxito, no importa cómo de bueno sea el proceso, si la gente de Camboya no conoce y entiende lo que se está haciendo”. El gobierno ya ha propuesto una solución, y durante el tiempo que dure el juicio, editará y distribuirá un libro de texto sobre el régimen de los Khmer Rojos para que los más jóvenes, y aquellos que desconocen las causas, puedan comprender en profundidad lo que ocurrió entre los años 1975 y 1979 en Camboya. Más de medio millón de copias serán distribuidas por todo el país. Una medida que el director del Centro de Documentación de Camboya, Youk Chhang, aplaude y apoya cuando ve que por fin se obtienen resultados, “ Por primera vez en la historia de Camboya, el genocidio será enseñado en los institutos”. Chhang, víctima directa del Genocidio cuando contaba con apenas 14 años, ha luchado desde Camboya por reconciliar a su pueblo, propone medidas para prevenir que pueda repetirse en cualquier otro lugar del mundo y añade, “Debemos hacer lo posible por evitar el genocidio porque rompe por completo una sociedad. A Pol Pot le costó tres años matar a dos millones de personas. A Camboya le ha llevado 30 años superarlo”. En línea con lo que plantea Chhang, existen otras propuestas de solución desde Universidades extranjeras, muy activas y sensibilizadas con este tema; proyectos que se llevan a cabo en la Universidad de Yale, donde un grupo de estudiantes canadienses formó el movimiento “Cambodian Genocide Group”, y cuyos objetivos son apoyar la creación del tribunal que juzgue los crímenes de guerra, fomentar la reconciliación y asegurar la protección de los Derechos Humanos. La creación de movimientos contribuye, desde el exterior, a difundir una realidad desconocida para muchos, a su vez permite ganar notoriedad en los medios de comunicación que contribuye a llevar justicia a las víctimas. Esta realidad de la que todavía cuesta hablar, encuentra su máxima expresión en la realización de películas o documentales, como los dirigidos por Rithy Pahn, que dan voz a las víctimas y permiten acercarlas a su pasado. La proliferación de Blogs como el de la periodista de la CNN, Christiane Amanpour, Scream Bloody Murder, nos muestra a aquellos que tenían una historia importante para contar pero a quienes nadie escuchó, y ahora se demuestra que tenían razón. La frase con la que presenta su trabajo es “They tried to stop the killing. Nobody listened. Now, the truth will be told” [2]. Este documento muestra que debemos estar atentos para no repetir los errores del pasado.Pero una de las soluciones más notorias fue la propuesta por Naciones Unidas. Este organismo diseñó un ambicioso proyecto de reconciliación, y desplegó su personal para estudiar la viabilidad y efectividad sobre el terreno. Algunas de las conclusiones presentadas por la escritora Lucía Alonso, en su libro Reanudar lazos rotos, subrayaban que “se trata de un proceso voluntario, y por lo tanto no puede imponerse, aunque existen factores que puedan facilitarlo”. De ahí la importancia de la implicación del pueblo y del gobierno de Camboya en la reconstrucción del país, para facilitar la comunicación interpersonal, el diálogo y entendimiento entre comunidades. Páginas web: http://www.cambodiangenocide.org/front.htm http://edition.cnn.com/SPECIALS/2008/scream.bloody.murder/ http://www.dccam.org/http://www.un.org.kh/undp/
[1] La Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio define en su artículo segundo lo que Naciones Unidas entienden por genocidio. Artículo II: En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpretados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo. [2] "Intentaron parar la masacre. Nadie les escuchó. Ahora, la verdad será contada" |