Albania y el gran engaño de 1997
escrito por Evdoxia Koutsoliontou (desde Atenas)   

Albania sigue ansiosa por encontrar su futuro. Diecisiete años no han sido suficientes para cicatrizar las graves  heridas dejadas por un  régimen tiránico sin precedentes en Europa, el de Enver Hodsha, que  mantuvo a  este pequeño país aislado del resto del mundo durante casi medio siglo. Desde 1990, los sucesivos gobiernos parlamentarios- tanto socialistas como conservadores- han sido demasiado débiles. A las heridas económicas y sociales- herencia de la dictadura- se une la falta de experiencia democrática, un cóctel que ha terminado sumiendo al país en una grave crisis.

Los esquemas financieros piramidales que casi desintegraron el país

Después de las elecciones de mayo de 1996- “condenadas”  por la comunidad internacional  a causa de irregularidades flagrantes- la situación en Albania se agravó. El gobierno del partido democrático, vencedor en los comicios,  permitió la creación de organizaciones sospechosas, muchas de las cuales se denominaban "fundaciones filantrópicas". Se trataba de pirámides financieras que al principio lavaban pequeñas cantidades de dinero, pero que muy pronto se expandieron a todas las capas de la sociedad albanesa. Una cantidad cada vez mayor de gente comenzó a depositar su dinero en ellas. Muchos vendieron sus casas, sus terrenos e, incluso, numerosos albaneses residentes en el exterior y extranjeros interesados enviaron su dinero para que fuese invertido en estos esquemas piramidales.

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Fuente: www.crisisgroup.org

El partido democrático se reservó la información sobre el funcionamiento de dichas empresas. Éstas pagaban a los primeros inversores con el dinero que depositaban los nuevos, creando un sistema endeble que sólo podía mantenerse si el número de  inversores continuaba creciendo. Las compañías de este tipo necesitaban el apoyo del gobierno porque así tenían una imagen de confiabilidad que les aseguraba más y más dinero. La mayoría de sus directores tenían relación directa con el partido democrático y otros miembros de las mismas estaban vinculados con la oposición.  

El partido democrático utilizó los enormes excedentes monetarios de estas empresas para publicitar la eficacia de su gobierno. El pueblo albanés creyó que las organizaciones que prometían grandes intereses eran la mejor manera de recuperar los años que habían perdido bajo el yugo del dictador Enver Hodsha.

El nuevo periodo de Berisha y las pirámides llevaban vidas paralelas. El slogan del partido democrático era "con nosotros todos ganan". La mejor manera que tenía un albanés de conquistar el nivel de vida del que hacía propaganda el régimen de Berisha era invirtiendo en las compañías usureras. En ellas se había depositado un billón de dólares siendo el PIB  de 2,4 billones. Las empresas empezaron a dar intereses de un 6 a un 8% al mes, intereses que en el mes de noviembre, poco después de la llegada  del Fondo Monetario Internacional a Albania, se situaban por encima del 20%. 

El FMI ya había aconsejado que no se depositase dinero en estas compañías. Pero en ese momento y con las cifras en la mano, nadie en Albania tomó en cuenta las advertencias.  Las inversiones llegaron así  a límites desenfrenados, no sólo dentro del país sino también fuera de él. Grecia, Italia, Serbia o la Antigua República Yugoslava de Macedonia también sucumbieron al delirio. El resultado fue  la destrucción de la ya de por sí  problemática economía albanesa y el estallido de un verdadero conflicto civil. 

Este escándalo perdurará, sin duda, en la historia albanesa. Tan pronto como el pueblo se enteró del engaño de este circuito, salió a las calles con armas y la emprendió no sólo  con sus participantes y seguidores, sino también contra el gobierno de Berisha que había permitido la creación de estos mecanismos financieros. Testimonios de periodistas que se encontraban en Albania durante este periodo hablan de una situación de verdadero caos sin precedentes.   

Recientemente, el 18 de marzo pasado, el periódico griego Κυριακάτικη Ελευθεροτυπία  reveló que se estaba intentando abrir de nuevo el caso del gran engaño de 1997 con las comunidades usureras en Albania y que es  probable que haya griegos en el lavado de dinero. 

Ante este panorama desolador, la única esperanza para la reconstrucción de la economía parece ser confiar en la Unión Europea, que además de seguir con interés la situación de reorganización de Albania,  está ofreciendo ayuda económica y técnica.